Por qué los adultos no juegan?

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Por qué los adultos no juegan?

Mensaje  Magui el Dom Abr 25, 2010 12:52 pm

Copio parte de un artículo interesante relacionado con el juego en los adultos. Por qué los adultos no jugamos? Copiaré solo algunas partes del artículo. Para leerlo completo se puede leer de http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1257579


¿Por qué los adultos no juegan?
Durante la infancia, el juego es una actividad fundamental para aprender y crecer. ¿Por qué crecemos dejamos de hacerlo? En esta nota, las claves para "recuperar al niño interior"


Domingo 25 de abril de 2010

Es mi cable a tierra; son dos horas para mí en las que tengo posibilidades de crear; jugando al Rasti me desenchufo", asegura José Luis Onostre (47), desarrollador de software y padre de Florencia, de 8 años, con quien comparte sus juegos de bloques, a los que frecuentemente se suman su propio padre, de 84 años, y su sobrino Facundo, de 6. José Luis es uno de los socios del Club del Rasti, surgido para promover el tradicional juego de construcción, mediante reuniones, foros web y "campeonatos", en los que participan jugadores de menos de cuatro a más de 84 años.

"No se deja de jugar porque se es viejo, sino que se es viejo porque se deja de jugar", decía Bernard Shaw. El juego "es un recurso psíquico al que acude el niño cuando algo le molesta o lo angustia, y en el adulto ocurre algo parecido", dice la psicóloga Mónica Cruppi, de la Asociación Psicoanalítica Argentina. Además de ser una actividad social y placentera, funciona como un calmante, una táctica para enfrentar el estrés cotidiano, adaptarse a los cambios y desarrollar la creatividad.

Además, "el juego libre, aquel que no está pendiente de reglas ni de un resultado, eleva el ánimo y las defensas del organismo porque genera la liberación de endorfinas, llamadas también hormonas de la felicidad", aporta Graciela Astorga, especialista en Programación Neurolingüística y directora de Taquion, una consultora de juegos para el desarrollo personal.

Sin embargo, y pese a todos sus beneficios, a medida que crecemos las personas dejamos de jugar. Y olvidamos todo aquello que el juego nos enseñó durante los primeros años, el tiempo de la vida en que más cosas aprendimos. Factores culturales, el miedo al ridículo y la falta de tiempo atentan contra el espíritu lúdico.

¿Se está perdiendo la capacidad de jugar? Muchos padres se preocupan porque sus hijos no juegan, se aburren y están todo el tiempo pendientes de la TV, la computadora y la consola de videojuegos. Por otra parte, los adultos ya no sabemos cómo entretener a los niños, porque nos hemos olvidado de jugar.


(...)

Una vía de comunicación

Muchos padres no juegan con sus chicos "por falta de tiempo". Sin embargo, tampoco lo hacen durante los ratos de ocio y las vacaciones. El juego es la primera forma de diálogo que se establece entre padres e hijos, y su ausencia puede llevar a falencias en la comunicación más adelante, cuando los niños se vuelven adolescentes y se han perdido los códigos comunes que surgen del jugar.

"La interacción lúdica entre padres e hijos suele perderse con los años. No sólo porque al crecer el juego cede su espacio a las actividades programadas y encaminadas a la formación académica, sino porque la sociedad moderna le resta importancia a esos ratos de convivencia familiar necesarios para establecer confianza, compartir tensiones y emociones, enfrentar retos o simplemente disfrutar de estar juntos", dice la psicóloga Mónica Cruppi. No hace falta comprar juguetes costosos (ver recuadro: A qué jugamos, según la edad) ni destinar interminables horas a jugar con los niños. Ante todo, el juego debe ser una actividad espontánea y no impuesta.

Por otro lado, cada vez más personas adultas empiezan a replantearse en qué punto de su vida se encuentran y hacia dónde desean seguir. "Una alternativa para estos planteos son los juegos de desarrollo personal, porque nos permiten adquirir herramientas para modificar conductas que nos apartan de la meta deseada", dice Marta Hinc, psicóloga que implementa talleres de juegos para adultos en el interior del país. "Cuando un adulto se permite jugar, enriquece sus posibilidades de enfrentar la realidad, y encuentra más recursos para solucionar sus problemas", destaca.

Está visto que el juego es una actividad necesaria para los seres humanos de cualquier edad, no sólo para los niños. Sólo que "en las etapas más productivas de la vida nos parece que el tiempo es oro y que no podemos distraernos en cosas pueriles como jugar. Y así es como terminamos estresados, contracturados o hasta enfermos", dice Graciela Astorga.

Los griegos, que le daban mucha importancia al juego y entre su inmenso legado cultural nos dejaron los Juegos Olímpicos, distinguían entre kronos y kairos. Kronos es el tiempo de la urgencia. Kairos, en cambio, es el tiempo de lo oportuno y, también el de la risa oportuna. Y jugar es una forma de recuperar el kairós para nuestra vida.

(...)

7 razones para hacerlo

1 Es una manifestación de la libertad. Jugar es una actividad libre, no impuesta; por eso, generalmente se juega en tiempo de ocio.

2 Alivia el estrés: nos permite abstraernos de las exigencias de la vida corriente, reducir tensiones y generar endorfinas, u hormonas de la felicidad.

3 Es una forma de diálogo directa y amena con nuestros hijos. Nos permite compartir con ellos códigos y emociones, y transmitirles enseñanzas para el futuro.

4 Favorece el aprendizaje, dado que permite simular situaciones e interactuar. Aquello que se aprende "haciendo" no se olvida jamás.

5 Es un vehículo de socialización: jugando se conocen y se hacen amigos, en cualquier etapa de la vida.

6 Implica un esfuerzo físico y/o intelectual que contribuye a mantener el cuerpo y la mente en forma.

7 Enseña actitudes de convivencia, como competir, perder y ganar.



(...)

Ludopatías, cuando el juego se convierte en adicción

Jugar es una actividad saludable, que cuando se convierte en obsesión puede llevar a la ludopatía, una adicción con características similares al abuso de sustancias. "El ludópata tiene al juego como actividad principal en su vida, y aun siendo consciente de que le es perjudicial, no puede evitar continuar con esa conducta", define el doctor Javier Didia Attas, especialista en adicciones de la Asociación Psicoanalítica Argentina y del Hospital Italiano. La industria de los juegos de azar se nutre muchas veces del jugador compulsivo, que "entra en un círculo vicioso donde la conducta que le causa problemas es la única vía para conseguir el dinero con el que atajar tales dificultades y/o evadirse de los problemas", señala Attas.

El profesional recomienda estar atento a las siguientes señales de alarma:

1. Tiene preocupación permanente por el juego.

2. Progresivamente, juega cada vez más dinero.

3. Trata de recuperar lo que perdió volviendo a jugar.

4. Va a jugar cuando se siente deprimido o ansioso.

5. Cuando deja de jugar se siente irritable.

6. Ha intentado varias veces dejar de jugar para siempre y no lo logró.

7. Miente y oculta su compulsión a jugar.

8. Supone que los demás van a ayudar en caso de falta de dinero por causa del juego.

9. Se deterioran las relaciones laborales y sociales debido a su adicción.

10. Comete delitos leves para obtener dinero destinado al juego.

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