Lo que se tiene no se pierde

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Lo que se tiene no se pierde

Mensaje  Magui el Dom Feb 21, 2010 12:40 pm

Oxígeno / Diálogos del alma
Lo que se tiene no se pierde
Por Sergio Sinay

Domingo 21 de febrero de 2010

Señor Sinay:

Tiempo atrás escuché una canción de Facundo Saravia (ex Chalchalero) que decía algo así: "Uno valora las cosas cuando las suele perder". Pero, ¿es necesario perder a las personas, cosas o bienes para saber valorarlas realmente? Entonces, no comprenderíamos el valor de la vida sino hasta la muerte. ¡Qué ironía! Creo que es más fácil sufrir nuestras carencias que disfrutar nuestros tesoros. Marco Cornejo, 30 años, Salta


Nadie es capaz de perder lo que no tiene", escribe Marco Aurelio en sus Enseñanzas espirituales. Este emperador romano, que reinó entre los años 161 y 180 de nuestra era, se había propuesto para su gobierno el fin excluyente de generar la felicidad de su pueblo. Por eso, Edward Gibbon (1737-1794), considerado el primer historiador moderno, apuntó que en Marco Aurelio resaltaba "el deseo de virtud, justicia y paz, antes que la ambición de riquezas, posesiones, poder o fama". Más allá de las obvias, inevitables e indignantes comparaciones que surgen para el lector hoy y aquí ante semejante descripción de un gobernante, conviene detenerse en el aforismo del emperador romano. Generalmente quien valora las cosas cuando las pierde, quizás no supo tenerlas cuando creía que eran suyas y, por supuesto, definitivamente no las posee en el momento de su padecimiento.

Cuando nos instalamos en la melancolía y desde allí sentimos que todo tiempo pasado fue mejor, que los amores más intensos son los que se perdieron, que, en fin, lo más valioso es lo que se disipó, lo que terminó, o lo que transcurrió; abandonamos el presente, única dimensión en la que tenemos entidad. Es cierto, sin embargo, como dice nuestro amigo Marco (curiosa coincidencia de nombres), que el valor de una vida sólo se plasma en la muerte. No se trata, como suelen procurar las semblanzas o los discursos necrológicos, de que la muerte mejore a las personas, sino de que con ella, un individuo está completado. Hizo lo que hizo, dejó de hacer lo que no ejecutó, dijo lo que dijo y calló lo que calló. O realizó un sentido, o fue prisionero del vacío existencial. Mejoró el mundo, o sólo lo empeoró. Tocó las vidas de otros para dañarlas, o para beneficiarlas. Si vivió conciente de su propia vida, acaso no haya encontrado en la muerte una enemiga, pero si navegó en la inconciencia, habrá invertido buena parte de su energía en temerle a la muerte o en huir de ella sumergiéndose en todo tipo de evasiones (relaciones fugaces o superficiales, acumulación de riquezas, búsqueda desesperada de poder, indiferencia ante los otros). "Sin embargo, aunque uno puede negarse a escuchar a la voz de la conciencia, es imposible hacerla callar", nos recuerda el implacable y lúcido intelectual polaco Zygmunt Bauman en El arte de la vida .

Quizás sea esa voz la que asoma como auto-reproche, como autocompasión, como desconsuelo al descubrir que aquello que creíamos tener ya no es nuestro. Y quizá, lo que dice esa voz, como la de Marco Aurelio, es que, en verdad, nunca tuvimos lo que creímos perder. Quien vive en el tiempo real de su vida (es joven en la juventud, adulto en la adultez y maduro en la vejez); quien aprende a diferenciar pérdida de desapego, es menos proclive a aquellos desencantos y lamentaciones. Celebra lo que ha estado en su vida y se abre ante lo que viene. El Bhagavad Gita, milenario libro sagrado indio, pregunta: "¿Qué has perdido? ¿Qué crees que has tenido? Has llegado con las manos vacías y te irás con las manos vacías. Lo que hayas tenido es de Dios. Cualquier cosa que poseas fue de otro ayer y pertenecerá a otro mañana. Erróneamente has disfrutado de la idea de que te pertenecía. Y esa es la causa de tus penas".

Así como hay quienes valoran las cosas al perderlas, existen quienes lo hacen al desearlas. Pero basta que las tengan para que dejen de tener importancia para ellos. Ya son rehenes de su próximo deseo. Y así en forma serial. Es otra manera de estar ausente de la propia vida, del propio presente. "El presente -escribía también Marco Aurelio-, es lo único que se le puede quitar a alguien, ya que es lo único que, en realidad, uno posee". Ese es el tiempo que se comparte con quienes se ama, es el tiempo en el que se realiza el sentido de la propia vida. Claro que, desde esta perspectiva, no hubieran sido escritas muchas canciones y poemas inolvidables. Pero habría menos sufrimiento estéril y más valoración de lo real. Idealizar el pasado es un modo de evadir la propia responsabilidad respecto del presente. Que es, vale la pena insistir, en donde vivimos.

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Re: Lo que se tiene no se pierde

Mensaje  Anadry el Dom Feb 21, 2010 1:18 pm

quien aprende a diferenciar pérdida de desapego, es menos proclive a aquellos desencantos y lamentaciones.

...me gustó esta frase..., jamás la había pensado así. Wink

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