Sexualidad

Ir abajo

Sexualidad

Mensaje  Magui el Miér Dic 16, 2009 12:12 pm

Prender un cigarrillo... un recurso para seducir. Miradas... humo... si ambos fumamos ya tenemos algo en común.
El cigarrillo se ha asociado a imágenes de éxito para la conquista, tanto del hombre como la mujer. El hombre era "más macho" por el hecho de fumar. La mujer, más "liberada", "independiente", "segura"... y cuántos mitos más.

Debemos ir derribando falsos mitos, porque si se caen, cae la estructura que sostiene la adicción. Luego queda la dependencia física, que sólo nos requiere un primer tiempo de ponernos el traje de "guerreros" para no dejarnos ganar.

Esta imagen.... la de seducción... con un cigarrillo entre los dedos vendemos seguridad cuando en realidad estamos mostrando justamente lo contrario, nuestra inseguridad y cómo necesitamos un bastón para (supuestamente) reducir la ansiedad que nos provoca la situación.

Recuerdo cuando era adolescente e iba a los bailes... no paraba de fumar... esa situación me disparaba tanta ansiedad que necesitaba algo de donde asirme (imaginariamente), y ese bastón era el cigarrillo. Me sentía incapaz de sobrellevar esa ansiedad y ese miedo sin el sostén. Toda mi inseguridad estaba a la vista: temor a que no me sacaran a bailar, temor a no gustar, temor al rechazo, temor a hacer algún ridículo, temor a decir alguna pavada o no saber relacionarme con el sexo opuesto.... etc. El cigarrillo me hacía sentir segura. Hoy me doy cuenta que era solo una fantasía, pero crecí creyendo que fumar era el remedio, sin darme cuenta que era el veneno.

Así como el cigarrillo no es necesario en la conquista (ni hablar de cómo huele nuestra piel, pelo, manos, ropa o el aliento a cenicero que portamos) tampoco es necesario en el sexo.

Está comprobado que el tabaquismo aumenta las probabilidades de disfunciones sexuales, tanto en el hombre como en la mujer. "Veinte cigarrillos diarios son suficientes para incrementar hasta un 60 por ciento el riesgo de padecer disfunción eréctil en hombres fumadores", asegura el doctor Francisco Cabello, Director del Instituto Andaluz de Sexología y Psicología.

Los expertos dicen también que el tabaquismo disminute al excitabilidad en las mujeres, dificulta la lubricación vaginal y retarda el orgasmo. Y en el hombre, reduce el flujo sanguíneo del pene. Dificulta la erección y disminuye el deseo.

Y alguno me dirá "Pero el cigarrillo del "despúes" es único... imposible de dejar..."

Si después de una relación sexual necesitamos un cigarrillo es porque la satisfacción obtenida es pobre. La relación sexual debería dejarnos con bastantes endorfinas (las "hormonas del placer") y no deberíamos necesitar más que eso.
También, el cigarrillo pone un corte en la interacción de la pareja: cada uno se fuma su cigarrillo. Y en el medio: HUMO.



Publicado en nuestra página de Facebook